Disfunción eréctil

La disfunción eréctil se produce cuando un hombre no puede tener una erección para tener relaciones sexuales o no puede mantener una erección el tiempo suficiente para terminar de tener relaciones sexuales. Esta afección solía llamarse impotencia, puede ocurrir a cualquier edad y puede ser la primer señal de patología cardiovascular.

Disfunción eréctil " impotencia" en el hombre contemporáneo


La disfunción eréctil es un problema que se ha interpuesto en todas las sociedades, en todas las culturas y en nuestros antepasados, hoy en día es el motivo principal de consulta por parte de los hombres en Uruguay y el mundo.


Cuando nos encontramos frente a esta situación aparecen sentimientos como “ya no serviré más”, “se me acabó la vida sexual”, “no consiguiere pareja o la perderé”, “no podré tener más un rol activo”, estos entre otros infinitos pensamientos se cruzan por nuestra mente trayendo falsas expectativas, frustraciones, miedo, ansiedad empeorando aún más la situación.


Una de las premisas para nuestro equipo es dejar en claro que no toda disfunción eréctil es igual para todos, depende de la edad y las circunstancias. Los episodios aislados en un breve periodo de tiempo no se catalogan como una enfermedad y quizás no deberá de ser tratada, o realizar una mínima intervención psicológica y médica.


Existen varias definiciones de diferentes enfoques pero reuniendo todas ellas y haciendo más compresible para el lector la definimos como: disfunción sexual del varón dada por una dificultad en tener una erección firme o lograrla pero luego perderla en varios intentos permaneciendo en el tiempo al menos 6 meses generando malestar físico y psicológico en el paciente.


Siempre debemos recabar y agotar los síntomas, indagando tipo de medicación diaria, patologías previas, controles en salud, evaluar la esfera psicológica haciendo hincapié en factores estresantes entre otros.


La disfunción eréctil tiene varias causas pero luego de los 40 años la causa comienza a ser similar en un gran porcentaje (cada paciente es individual) debido a problemas en la función endotelial, es decir, se ve alterado el correcto funcionamiento de las arterias, las cuales están implicadas en uno de los mecanismos principales para lograr una erección. Debemos saber que toda disfunción eréctil o cualquier patóloga sexual siempre va acompañada de un componente psicológico, este mismo puede ser el iniciador e inclusive el único causante, o ser un potenciador, ya que luego de comenzada la disfunción también aparece la frustración haciendo que el paciente entre en un círculo el cual no pueda bajarse sin ayuda profesional.


Existen varios factores de riesgo básicos e imprescindibles que debemos indagar o buscar:

  • Obesidad, sobrepeso, aumento de perímetro abdominal.

  • Diabetes

  • Hipertensión arterial y su medicación.

  • Tabaco

  • Colesterol

  • Ácido úrico

  • Alteraciones tiroideas

  • Sedentarismo

  • Stress

  • Ansiedad

  • Depresión

  • Etc.

Existen otros diversos factores de riesgo que serán indagados, no solo alcanza con diagnosticarlos o saber que el paciente los padece sino es fundamental que estén controlados, bajo tratamiento, es indispensable realizar un enfoque multidisciplinario con médico tratante, cardiólogo, endocrinólogo etc.


Otro punto de vista indispensable que debemos evaluar sobre todo en varones mayores de 40-45 años es el déficit de testosterona. Esta hormona es una de las principales causantes del deseo sexual en hombres y en menor medida en mujeres. Con el correr de los años empieza a bajar los niveles -este descenso es normal, así como también disminuye lentamente otras funciones del cuerpo- pero a veces existe un descenso brusco el cual puede ser el único causante de esta patología o puede ser otra causante más.


El paciente acude por la disfunción eréctil pero además motivado por su falta de deseo, las pérdidas de erecciones matinales o nocturnas, cansancio extremo, mal humor el cual nos hace pensar en seguida que podemos estar frente a un hipogonadismo (déficit de testosterona).


Hoy en día la mayoría de los pacientes encuentran solución para este problema, con terapia, fármacos vía oral e intracavernosos, terapia de remplazo con testosterona y demás, siempre individualizado, y no “tapar” los síntomas con píldoras sabiendo que primero hay que tratar la causa que produce esta disfunción.


Uno de los ejemplos más claros es el antecedente de disfunción eréctil en pacientes que sufren eventos cardiovasculares. Está demostrado en estudios nacionales e internacionales que los mismos factores de riesgo que causan disfunción eréctil son los mismos que causa infarto de miocardio (IAM) o accidente cerebrovascular (ACV).

Dr. Nicolás González Gardiol

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